Un cambio en la política monetaria de EE.UU.
El presidente Donald Trump ha anunciado la detención de la producción de centavos en Estados Unidos, una decisión que busca eliminar un gasto considerado innecesario en el presupuesto federal. La medida fue comunicada a través de Truth Social el 9 de febrero de 2025, donde el mandatario expresó: «Eliminemos el despilfarro del presupuesto de nuestra gran nación, incluso si es un centavo a la vez». La instrucción fue dirigida al Secretario del Tesoro, Scott Bessent, marcando un hito en la política de acuñación de monedas en el país.

Un costo insostenible para las finanzas públicas
Desde hace casi dos décadas, la fabricación del centavo ha representado una carga financiera creciente para el gobierno estadounidense. En el año fiscal 2024, el costo de producir un centavo ascendió a 3.69 centavos, lo que supuso un gasto total de $119 millones y una pérdida neta de $85.3 millones para la Casa de Moneda de EE.UU. Esta cifra muestra un incremento respecto a 2023, cuando el costo unitario fue de 3.07 centavos. En aquel año, la producción total de centavos generó un gasto de $179 millones, con más de 4.5 mil millones de monedas acuñadas, representando el 40% de la producción total de monedas en circulación.
El problema no es exclusivo del centavo. Otras denominaciones de bajo valor, como el níquel, también presentan costos de producción superiores a su valor nominal. Actualmente, la fabricación de un níquel cuesta 13.78 centavos, lo que refuerza el argumento a favor de una reforma en la acuñación de monedas de baja denominación.
Consideraciones legales y precedentes internacionales
A pesar de la directiva de Trump, la viabilidad legal de suspender la producción de centavos sin la aprobación del Congreso sigue siendo incierta. La Constitución de EE.UU. otorga al Congreso la autoridad exclusiva sobre la emisión de moneda, aunque algunos expertos, como Robert K. Triest, economista de la Universidad Northeastern, señalan que el Secretario del Tesoro podría tener margen de maniobra para suspender temporalmente la acuñación sin requerir un cambio legislativo.
El debate sobre la eliminación del centavo no es nuevo. En el pasado, múltiples iniciativas legislativas han propuesto su eliminación progresiva o la adopción de esquemas de redondeo de precios. Canadá, por ejemplo, detuvo la producción de centavos en 2012 sin mayores contratiempos, estableciendo un precedente en América del Norte. Estados Unidos también tiene antecedentes en la eliminación de monedas de bajo valor, como ocurrió con el medio centavo en 1857 mediante un acto del Congreso.
¿Qué impacto tendrá esta medida?
La decisión de frenar la producción de centavos ha generado un intenso debate sobre su impacto en la economía y en la vida cotidiana de los estadounidenses. Si bien el ahorro para el gobierno es significativo, algunos sectores argumentan que la eliminación del centavo podría generar distorsiones en los precios y afectar a los consumidores en transacciones en efectivo. Por otro lado, el avance de los pagos electrónicos podría mitigar estos efectos, facilitando una transición hacia una economía menos dependiente del dinero físico.
Con esta medida, la administración Trump busca dar un paso más en su agenda de eficiencia gubernamental, reduciendo gastos considerados innecesarios. Sin embargo, la implementación final de la política dependerá de los desafíos legales y legislativos que puedan surgir en el proceso. La pregunta clave ahora es si esta acción abrirá la puerta a reformas más amplias en la política monetaria de Estados Unidos.





